martes, 10 de octubre de 2017

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No sé si te habrás dado cuenta pero me encantan las enumeraciones. Cuando escribo, una idea se transforma en palabras así que no hay una única posibilidad  entre todas las existentes e inevitablemente una palabra me evoca a otra y otra y otra más. 

Quizás se trate únicamente de la necesidad de hacerme entender, por el capricho de encontrar nuevos lazos entre significados o porque definitivamente me niego a que algo tan amplio quede reducido a unas cuantas palabras. 

Porque la vida es una interminable enumeración, tan larga como puedas escribirla, llena de comas como puntadas de hilo, una montaña rusa llena de giros, subidas y bajadas. Porque somos seres complejos que no son capaces de describirse en tres palabras por mucho que lo intenten, siempre queda algo en el tintero de lo que te arrepientes de no haber nombrado. 

Una fórmula infinita, vuelta y más allá. Acontecimientos, sentimientos, inquietudes, sueños, personas. Corre, salta, ríe, sueña. Sólo tus pasos marcan el compás, solamente tú decides cuando poner el punto y final.

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