La risa todo locura y también por separado.
No existía nada más en nuestra burbuja con sabor a hogar. No hay medicina mejor, no podría ser de otra manera. Cuando lo importante pasa al cajón de lo más efímero y viceversa, cuando todo tiene ese tinte de mueca, circense, multicolor. La seriedad vuela, evaporada y ya no vuelve, hasta mañana.
Una cara, su indecisión, un gesto, esa dura elección, un "ella primero" y su pose despreocupada. Sin vergüenza bajo un chaparrón de miradas. Gritando a carcajadas, llorando de la mejor de las maneras. Frenética, incontrolable, infinita.
Una despensa inesperada, tu reflejo en un vaso y la última oportunidad en una carrera con final anunciado. La risa todo lo cura y locura, mejor dicho, ustedes son mi cura, mi locura, mi mejor versión.
Una fortuita bienvenida de alcantarilla seguida de un triple salto y un brazo semiescaldado, un paseo estrellado y un reencuentro con una burguesía un tanto animal. Charlas en un banco y un poco de pólvora, que una sorpresita nunca viene mal.
Y entre tu risa, la mía e incontables sonrisas te confieso que lo repetiría un millón de veces más, que dónde hay que firmar, que la distancia nos hace más fuertes y que si lloras, que sea de felicidad.



