viernes, 29 de diciembre de 2017

Todo locura

La risa todo locura y también por separado. 
No existía nada más en nuestra burbuja con sabor a hogar. No hay medicina mejor, no podría ser de otra manera. Cuando lo importante pasa al cajón de lo más efímero y viceversa, cuando todo tiene ese tinte de mueca, circense, multicolor. La seriedad vuela, evaporada y ya no vuelve, hasta mañana.

Una cara, su indecisión, un gesto, esa dura elección, un "ella primero" y su pose despreocupada. Sin vergüenza bajo un chaparrón de miradas. Gritando a carcajadas, llorando de la mejor de las maneras. Frenética, incontrolable, infinita. 
Una despensa inesperada, tu reflejo en un vaso y la última oportunidad en una carrera con final anunciado. La risa todo lo cura y locura, mejor dicho, ustedes son mi cura, mi locura, mi mejor versión. 
Una fortuita bienvenida de alcantarilla seguida de un triple salto y un brazo semiescaldado, un paseo estrellado y un reencuentro con una burguesía un tanto animal. Charlas en un banco y un poco de pólvora, que una sorpresita nunca viene mal. 

Y entre tu risa, la mía e incontables sonrisas te confieso que lo repetiría un millón de veces más, que dónde hay que firmar, que la distancia nos hace más fuertes y que si lloras, que sea de felicidad.






lunes, 6 de noviembre de 2017

Corazón de fuego

A ciertas horas de la tarde, rayos de luz perdidos encuentran refugio a través de mi ventana. Y calientan un instante,  te sacan una tímida sonrisa en un día frío. Días que tú sientes fríos aunque no lo indique el termostato. Porque un corazón de fuego gime, lamenta pero nunca se apaga, por muy fuerte que sea la ventisca. Sólo un instante, sólo un segundo, únicamente le basta con un haz fugitivo de luz para recargarse, para volver a arder, en llamas. 

Corazones de fuego que buscan almas cálidas en las que refugiarse, cuerpos que le ayuden a avivar aún más sus brasas o que les animen a prender cuando el frío acecha.
Seres ardientes separados de su propio fuego, que luchan por no apagarse y se dan cuenta de que no es tan fácil, se les complica. Y se templan por momentos, a punto de apagarse, pero ese haz de luz encontró una chispa, la última, asustada, tímida, resistente, insistente, la única que nunca dejará que te apagues.

lunes, 30 de octubre de 2017

Irremediablemente

¿Y cuántas casas tengo yo?

¿Cuántas camas me esperan?

¿Cuántas maletas me quedan?
Si mis pasos se van turnando entre tres grandes esferas. Que me añoran, que me extrañan, que me buscan, que me anhelan.
Si me hago nómada en la aventura de la noticia escondida.
Si no hay remedio en mi sueño por todo lo que este conlleva.

¿Cuántos billetes me faltan? Uno por cada equipaje. Porque llegué cargada y semejante será mi vuelta, tarde o temprano.
Porque en casa me esperan, pero la más lejana me rompe, la que cada amanecer llora mi falta. Es la que en realidad nunca me abandona, a donde me guían mis pasos, irremediablemente.

miércoles, 18 de octubre de 2017

Poquito a poco

Y me voy enamorando poquito a poco. Me has ido conquistando un paso tras otro. Me vas engatusando de cuando en cuando. Estás consiguiendo convencerme sin límite, no sabes cuánto. Que ni yo me explico cómo, pero es cierto, está pasando.

Será simple y llanamente porque eres completamente diferente. Eres sencillamente lo contrario a todo aquello que me rodeaba. Siento que estábamos predestinados, que ya formabas parte de mí sin yo siquiera planteármelo. Puede ser por tu carácter, que me hace sentirme tan arropada. Por el color vivo y brillante que evocas en cada mirada. Por la incertidumbre y el reto que me planteas cada despertar. Porque abres mi mente en cada respirar. Porque tenía el ying y me faltaba el yang. Porque soy una kamikaze que se lanzó al vacío casi sin querer y la escuela de chaparrones aún no quiere hacerse ver.

Y por mucho que lo negara, aquí estoy, aquí estamos. Ahora todos aquellos "yo nunca" se vuelven contra mí y una vez más me demuestran que la llave que abre tus puertas se encuentra dentro de ti.