domingo, 19 de febrero de 2017

Por tanto

Por esas personitas que un día aparecieron en mi vida, quien sabe si por casualidad o causalidad, y que siguen ahí desde entonces. A veces, cuando menos te lo esperas, aparece gente en tu camino que parece mentira que te pueda marcar tanto. En mi caso, ellas han sido mucho más.
Todavía no entiendo cómo ese lazo se hizo tan fuerte en tan poco tiempo y ni yo misma sé cómo las quiero tanto y tengo tanto miedo a perderlas. Soy tan feliz con ellas cerca, nos compenetramos y nos entendemos tan bien que a veces me sorprende. Se han convertido en esa familia que eliges, que me dan la felicidad en pequeñas cosas, que no cambio por nada. Hasta los momentos más efímeros se convierten en inolvidables y es que nunca me he reído tanto con nadie. Porque me quedo embelesada con sus risas escandalosas. Porque si las veo contentas, yo también lo estaré, aunque sea por un instante. Porque sus problemas son los míos. Por ser el paño de mis lágrimas más tristes y las de mis risas incontroladas. Por saber hacer de mí una persona optimista, segura y soñadora. Por acompañarme siempre. Gracias. Por tanto.


miércoles, 15 de febrero de 2017

Felicidad

En clase, los profesores suelen mandar que hagamos redacciones sobre algún tema determinado, tanto teórico como más abstracto, y yo disfruto haciendo muchas de ellas como buena alumna de humanidades. Me gustan especialmente aquellas que tratan sobre alguna cuestión más abstracta o filosófica, aquellas en las que tengo que pensar realmente qué poner y que me dan la posibilidad de conocerme más a mí misma. Las disertaciones de Filosofía suelen hacerme pensar mucho, con reflexiones o críticas sobre temas muy ambiguos sobre el mundo en el que vivimos, este es, en efecto, el cometido de esta asignatura a la que considero tan importante, aunque haya sido relegada a un segundo plano por los representantes que organizan el Estado. 
Por ello, aprovecho para compartir una de ellas en la que se pretendía hacer una crítica sobre algún tema defendido por Aristóteles en su filosofía. Mi elección, su concepción de la idea de felicidad :

La Felicidad: el fin del ser humano
Entre las ideas propuestas por Aristóteles se encuentra aquella que defiende que el fin último, la meta del comportamiento humano es la felicidad, directamente relacionada con el Bien, y la cual se consigue mediante el desarrollo del razonamiento y teniendo en cuenta la prudencia y la templanza como instrumentos para guiarte en este camino. Teniendo en cuenta que esta idea fue desarrollada hace siglos, creo que si la relacionamos con la actualidad, estaremos todos de acuerdo respecto a su base, pero si nos la planteamos en profundidad, pueden surgirnos otras dudas: ¿qué es realmente la felicidad? ¿Está desfasada la idea de Aristóteles?
En mi opinión, ser feliz no es solamente cumplir con nuestra función en la sociedad, con realizar de la forma más correcta posible el fin propio y natural de cada ser vivo. Es cierto que el fin del ser humano es ser feliz, pero no se trata de un estado tan cuadriculado, tal y como lo describe Aristóteles. Las personas, en mayor o menor medida, somos soñadoras y la felicidad consiste en llegar a conseguir esos sueños que creemos imposibles. Todo esto sin olvidar que la felicidad es totalmente subjetiva, al igual que aspectos como el amor o el bien, y por tanto depende de cada uno, los sueños, los objetivos que tenga, las experiencias vividas, sus gustos o su visión del mundo. Así pues, hay diferentes tipos de felicidad, la felicidad en las pequeñas cosas o en la mayor riqueza posible, la que reside en el conocimiento frente a la de la ignorancia, la que reside en un ser querido, en la aceptación de uno mismo, el éxito, el poder o la plena libertad… A todo esto, considero que la felicidad más pura es la del que menos sabe y menos tiene, la felicidad de un niño.
Aristóteles afirma también que la felicidad del ser humano se encuentra en los aspectos del alma, ya que esta es la esencia de las personas y creo que no podía estar más en lo cierto, sin embargo, es concretamente en el alma donde se encuentra el pensamiento y en él residen todas las trabas y preocupaciones que nos hacen alejarnos de este sentimiento tan amplio y tan completo.
Todo lo que hacemos tiene el fin de hacernos felices, satisfacernos a nosotros mismos, pensamos en hacer lo correcto, aquello que nos haga sentir mejor. Sin embargo, el ser humano también es inconformista, lo que me lleva a pensar que la felicidad en sí, la felicidad plena no existe o no sabremos apreciarla cuando la tengamos, por lo tanto, esta quedará anulada. No llegará nunca el momento en que sintamos que ya hemos conseguido todo lo necesario para ser felices, en cambio sí que existen los momentos o etapas de felicidad que pueden luego difuminarse. Por ejemplo, cuando éramos pequeños, éramos también muy felices, pero este tipo de felicidad se fue diluyendo a medida que crecíamos o, por otra parte, la felicidad que nos proporciona un ser querido que desaparece cuando se va.

Los seres humanos somos seres muy complejos y así lo son también todos nuestros sentimientos y, por supuesto, no lo es menos el de felicidad.

No culpes al karma

Con las tareas, trabajos, exámenes y todo lo relacionado con los estudios, el tiempo libre que te queda, lo usas para echarte, ver la tele o hacer cosas que no supongan mucho esfuerzo, aparte de aprovecharlo al máximo para quedar con amigos y socializar. Normalmente, lo menos que te apetece, por mucho que te guste, es coger un libro y ponerte a leer, a absorber aún más información después de haber pasado todo el día entre apuntes. Todos aquellos lectores estudiantes me entenderán. Sin embargo, el estrés y la monotonía en que puedes verte sumido, puede ser combatida, al menos en mi caso, nada más y nada menos que leyendo, eso sí, escogiendo un libro sencillo y ligero, algo fácil de leer que consiga evadirte de los problemas y la realidad en que vives. Yo como estudiante de 2º de Bachillerato, vivo en una constante infinita de una media de dos exámenes por semana, por ello, buscando libros que pudiesen ser entretenidos y fáciles de leer, me encontré con "No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas" de la autora Laura Norton y este libro era exactamente lo que estaba buscando.
No creo que deba ser considerado un gran libro, pero, sin lugar a dudas, es una gran opción para leer en tiempos de exámenes y estrés.  Se trata de una novela contemporánea en la que Laura Norton nos cuenta la historia de Sara, nuestra protagonista, y su vida desestructurada, llena de imprevistos y cuya desesperación se ve acentuada por la presencia constante de su, cuanto menos, peculiar familia. Sara es una chica luchadora y con carácter, a pesar de sus numerosas inseguridades, a la que parece que se le complique la existencia más y más a cada momento que pasa. En cambio; en contraposición a lo que aparenta, está escrito con un lenguaje ligero y sencillo, cotidiano y con un tono humorístico. 
En definitiva, he disfrutado mucho de esta novela, recomendación asegurada si lo que buscas es algo sencillo y por supuesto, no descarto para nada repetir, en un futuro no muy lejano, con alguno de los libros de esta escritora.


sábado, 11 de febrero de 2017

El legado maldito

Recientemente ha salido a la venta un nuevo libro de Harry Potter, que promete ser "la octava historia" a pesar de ser únicamente el guión de una obra de teatro. Como cada vez que sale algo nuevo, información oficial de la saga, los llamados Potterheads (entre los que me incluyo) se lanzan ansiosos hacia ello, lo necesitan tener, saber más sobre ese maravilloso mundo creado por JK Rowling que tanto les ha marcado. Aunque Joanne nunca nos ha dejado sin entretenimiento, continuamente teníamos una gran saga de nada menos que siete libros con sus respectivas películas, los pequeños libros adicionales de Los cuentos de Beedle el bardo, Quiddich a través de los tiempos y Animales fantásticos y dónde encontrarlos, del cual se ha estrenado hace poco una película inspirada en la historia de Newt Scamander, con su respectivo guión publicado en formato libro en una preciosa edición de tapa dura, color azul noche y letras doradas y, por último, los libros en formato digital de la colección Pottermore Presents que tienen su origen en la gran cantidad de información sobre cada uno de los detalles de la historia colgada por la propia J.K Rowling en la plataforma oficial de la saga, Pottermore
Harry Potter tiene el sello del triunfo, todo lo que se estrena con su nombre consigue ser un éxito de ventas por su gran cantidad de seguidores, además, de todas las edades. Pero en este caso, el último libro que ha salido a la luz ha tenido gran cantidad de críticas, principalmente por su estructura de guión teatral, y por no ser directamente escrito por Rowling sino basada en sus ideas e historia original. 
Es cierto que el formato de obra teatral no puede ser comparado con el de una novela y que no ha salido directamente del puño y letra de J.K Rowling pero sí de su mente y ella siempre ha estado ahí para defender su visión y la esencia de la idea original, de ese mundo inquebrantable. Esta nueva historia fue ideada para ser representada como obra de teatro y me parece un buen detalle que hayan dado la oportunidad de ser partícipes de ella, aunque sea en pequeña parte, a todos aquellos fans que no tienen la posibilidad de trasladarse hasta Londres para acudir como espectadores. 
En El Legado Maldito recordamos a muchos de los personajes y descubrimos la evolución que han tenido, también nos presenta a otros nuevos como Albus Severus Potter o Scorpius Malfoy, aunque yo personalmente me he quedado con las ganas de saber más acerca de los demás hijos de Harry y Ginny o los de Ron y Hermione, pero quien sabe si quizás lo haremos en próximas entregas de la saga. En definitiva, su ligera lectura, su capacidad de sorprenderme mientras estoy sumergida en un mundo que adoro y el bonito reencuentro con los personajes han hecho de este libro una lectura entretenida, divertida y, sobre todo, muy entrañable.