Soy de ese tipo de chicas que pensaba que "esa etapa" no les afectaba, que algún día llegaría pero desde luego no a la edad estándar y que probablemente a estas alturas no había de qué preocuparse. Me equivocaba, "el pavo" es real para todo el mundo y todos pasamos por ello de una manera u otra.
No supe identificar en mí la adolescencia ya que la relacionaba principalmente con rebeldía, llevarte mal con tus padres, etc. y en mi caso no se ha manifestado así. He pasado y de hecho considero que estoy pasando aún por la temida "edad del pavo". He sufrido inseguridades que poco a poco han ido desapareciendo, he aprendido a aceptarme, a asumir que mis intereses no son iguales a los de la mayoría de chic@s de mi edad, me he encontrado a mí misma y estoy segura de que esto no ha hecho más que empezar.
Doy gracias porque en mi recorrido he tenido la posibilidad de aprender de adultos que se han convertido tanto en el referente de la persona que quiero llegar a ser como de la que no. También he encontrado a otras personitas que han decidido estar a mi lado y espero que sigan ahí por mucho tiempo, descubriendo el mundo juntas. Además, he aprendido que la gente cambia, yo incluída, y que con el tiempo nuestras prioridades e intereses nos hacen distanciarnos de algunas personas sin razón aparente, aunque el cariño que sientes por ellas perdura, fueron una etapa y que no sigan contigo no significa que fuesen un error.
La adolescencia son complejos, inseguridades, dudas y a veces errores que te hacen aprender. Estas inseguridades determinan el peligro de esta etapa en la que somos seres moldeables, esponjas que absorven lo bueno y especialmente, lo malo y es que a algun@s les cuesta distinguir. E aquí el papel fundamental de los padres, ellos se ocupan siempre de protegernos, saben a lo que podríamos tener acceso, en qué podemos fallar y se preocupan, ellos también estuvieron en nuestra situación. El problema es que a veces para proteger, ocultan y eso se convierte en un arma de doble filo. Lo que bajo mi punto de vista deben hacer es ofrecernos toda la información posible para que, al menos, no actuemos bajo el desconocimiento. No es justo odiarles tanto a veces, más tarde lo entenderemos, aunque deben saber que lo prohibido es lo que más atrae.
Lo más importante y bonito de esto es aprender y descubrir, descubrir el mundo y conocerlo, conocerte también a ti mismo y quererte. Por supuesto que no es fácil, la clave es poco a poco y tiempo al tiempo, viviendo.
A continuación, debo admitir que no tengo muy claro si los siguientes consejos van dirigidos a los demás o a mí misma, supongo que a ambos: sé observador, todo vale para pensar, implícate; no seas demasiado vulnerable, no tengas miedo, vive todas las experiencias posibles; escucha, aprende, valora y lucha por aquello que quieras conseguir; ábrete al mundo e imprégnate de él, tanto de lo bueno como de lo malo y sobre todo, inténtalo, arriésgate porque ¿qué es lo peor que te puede pasar?
Growing mind ~MN~